Por Michelle Cáceres
Comunicación para el desarrollo,
una responsabilidad compartida entre comunicadores y especialistas para
apoyar el cambio y el desarrollo social.
En el trabajo: comunicación para
el desarrollo en Latinoamérica, se expone que la “comunicación de apoyo al
desarrollo es el uso de los medios de comunicación -masivos, interpersonales o
mixtos- como factor instrumental para el logro de las metas prácticas de
instituciones que ejecutan proyectos específicos en pos del desarrollo
económico y social” (Beltrán, 2005).
La comunicación, como sabemos se
conduce de forma eficiente por medio de mensajes pertinentes y oportunos, que
pueden aportar a la construcción de procesos sociales y a la obtención de
mejores resultados.
Por ello, la comunicación para el
desarrollo es una participación de la comunicación estratégica unida con los
proyectos de desarrollo. Buscando producir un cambio en los distintos niveles
de vida, lo que incluye: compartir ideas, habilidades, conocimientos, para así
poder lograr un cambio notable.
Pero, para lograr esos cambios,
es importante elaborar una estrategia que implica un análisis de los problemas
de la comunidad, los objetivos del proyecto, el presupuesto, los beneficiarios
e implicados, la estrategia, los mensajes, los medios, etc.
Es así como surge la movilización
de las comunidades, el empleo de medios de difusión masiva y no dejando a un
lado la involucración de la comunicación institucional e interpersonal. Entonces,
es un proceso social basado en el diálogo, utilizando varios instrumentos y
métodos.
Sin embargo, actualmente en el área
de la comunicación ha habido muchos cambios hacia el área del desarrollo, los
comunicadores tienen a la mano una gama más amplia de instrumentos. Donde,
podríamos mencionar los medios sociales, que han abierto nuevas posibilidades
de interacción, debate y participación ciudadana. Asimismo, existen los medios tradicionales
como la televisión, la radio, las exposiciones y los festivales.
¿Por qué incorporar la
comunicación para el desarrollo?
Favorece a que cada persona tenga
información de calidad y así poder adquirir mayores conocimientos para que
ellos puedan tener un proceso de cambio. Por ejemplo: vivir sanos, resolver
distintos problemas, etc. Acá es donde se resume que, a mayor información,
mayor es el desarrollo de una determinada comunidad.
Además, impulsa la participación,
como, por ejemplo: participar en las decisiones políticas y sociales, en
instituciones comunales, en institucionales nacionales y de cooperación. Aquí coinciden
los enfoques propuestos por Servaes (2000) en el campo de la comunicación para
el desarrollo, que son el difusionismo y el participativo, aunque en lo ya descrito,
corresponde de forma más pertinente al enfoque participativo; que se divide en
dos fundamentos de la comunicación que favorece el desarrollo. El primero es la
pedagogía dialógica centrada en el habla y el segundo corresponde a las
propuestas de la UNESCO sobre acceso, participación y autogestión, peculiaridad
propia de los sujetos y comunidades conscientes de la necesidad de evolucionar.
Igualmente, ayuda a que las
personas aprendan a emplear los diferentes medios de comunicación para que
puedan expresar sus necesidades y opiniones. Un ejemplo clave es: la radio
comunitaria, que puede movilizarse en favor de una campaña y hacer menciones de
actividades, programas de entrevistas o difusión de música de la campaña. Algo
muy importante, es que participan varios actores para el desarrollo como: ministerios,
empresas, beneficiarios, entre otros.
Se debe tener claro que, la comunicación
para el desarrollo se aplica para mejorar las condiciones de vida. Teniendo
como base la idea de que los medios de comunicación tienen importantes efectos
que pueden conducir al crecimiento económico de las comunidades y los países, provocando
un cambio social.

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